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Software público y software propietario. Simplemente, interoperabilidad y beneficios para las administraciones públicas 30/07/2010

Posted by El Blog de Estratic in e-Government, i-Government, Interoperabilidad, Software Libre.
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Hace unos días fue publicado un artículo en el diario El Mundo.es titulado “la guerra entre el software de código abierto y el propietario llega a Bruselas” en el que se habla de grupos presionando para que en la segunda versión del EIF (European Interoperability Framework) aparezcan -o no- recomendaciones sobre software de código abierto. En este artículo aparecen declaraciones de John Vassallo, vicepresidente de Microsoft para asuntos legales y corporativos en la UE, diciendo que “poner un especial énfasis en uno no resolvería la cuestión de la colaboración transfronteriza” (puede accederse al artículo referido aquí).

A la luz de la razón, todo esto va más allá de un tipo u otro de software. Efectivamente, la clave está en la interoperabilidad, y dejémonos de tonterías. La interoperabilidad es lo que importa si queremos una administración verdaderamente centrada en el ciudadano, y la interoperabilidad se consigue más fácilmente hoy por hoy con software de fuentes abiertas y estándares abiertos. Atrás quedó el tiempo de los monopolios y los intereses de unos pocos en detrimento de la mayoría. Aquí y ahora, la cuestión es que las administraciones públicas gestionan sus recursos con el dinero de todos, y ello debe hacerse con criterios de beneficio para la sociedad –a la que representan-, optimizando sus recursos y buscando los criterios que mejor sirvan a los intereses de los ciudadanos. Atrás quedó el tiempo en el que no quedaba más remedio que pagar por derechos que “esclavizaban” a las administraciones.

Señoras y señores, la clave está en la interoperabilidad, los estándares abiertos, la reutilización, ahorro de costes, seguridad, etc, etc, etc. y el código que no es abierto -llamado también propietario o privativo- tiene los días contados, como también lo tienen las empresas que no adapten su modelo de negocio a los tiempos actuales, a lo que demanda la sociedad actual. El “negocio” –no visto desde el punto de vista del lucro, sino de los beneficios para la sociedad- tiene que serlo para las administraciones públicas y la sociedad en general, y no para los intereses privados de determinadas compañías –unas pocas-.

Decida lo que decida la Comisión Europea en el EIF V2, la incorporación del software de fuentes abiertas y los estándares abiertos en las administraciones públicas es imparable, por sus características y sus beneficios para la interoperabilidad, la sociedad y las propias administraciones. Lo que no entienden estas empresas es que si las recomendaciones sobre el software de fuentes abiertas, no aparecen en la segunda versión del EIF aparecerán en la tercera, o en la cuarta… da igual. Eso sí, cuanto más tarde aparezcan, más dinero, recursos y esfuerzos le costará a las administraciones públicas. Estamos hablando de software público, de calidad, oferta y demanda, reutilización, transparencia, seguridad, independencia del proveedor… Determinadas compañías impusieron sus condiciones en la industria del software en su momento, y ahora sus imposiciones se han vuelto contra ellas y son víctimas de sus políticas. Si ellas no hubieran impuesto sus condiciones excesivas antes, las cosas serían muy  distintas ahora. Lo que antes impusieron en su cualidad de monopolistas, ahora pretenden imponerlo presionando en los ámbitos políticos –porque ya no tienen otro modo de hacerlo- y este es su último cartucho, pero ese cartucho ya está agotado.

Iberoamérica lo tiene muy claro y muchos países del mundo también. El software de fuentes abiertas y los estándares abiertos son la opción a elegir aquí y ahora para la interoperabilidad. Si el EIF V2 no lo recoge, cargará con las consecuencias en detrimento propio y de la interoperabilidad. Como se suele decir “allá ellos”, más vale prevenir que lamentar, pero tal vez no hayan aprendido esa lección todavía. El software de fuentes abiertas, no implica gratuidad -tiene costes asociados-, pero si implica a medio y largo plazo unos beneficios enormes en los términos de los que estamos hablando. En tiempos de tanto ajuste presupuestario, será interesante si de verdad toman la opción que de verdad implica la optimización de los recursos de las administraciones públicas europeas. El software de fuentes abiertas, FLOSS, software libre o como lo quieran llamar, es software público.

La colaboración transfronteriza ya se está produciendo. La colaboración es una característica intrínseca de esta nueva era. Ahora piensan en la colaboración transfronteriza, cuando nunca han pensado en colaboración, ni en los beneficios que podrían haber dado a la sociedad si su código hubiera sido abierto. Internet lo fue y los beneficios que ha acarreado a la sociedad a la vista están (quizá les pueda resultar útil esta lección inaugural del programa de doctorado sobre la sociedad de la información y el conocimiento del IN3 de la UOC, en la que Manuel Castells habla de las lecciones de la historia Internet). Lo sentimos, pero la guerra ya la han perdido porque –como no podía ser de otro modo- al final, debe primar el interés común de todos, el interés público, la colaboración de verdad, de la sociedad, de la administración pública y, la propia palabra “privativo” ya nos dice a que intereses sirve y el grado de colaboración que propugna.

Saludos,

Carlos E. Jiménez

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